Mindfulness en el trabajo.

En la actualidad, se ha vuelto inevitable pasar más horas en el trabajo que en nuestro hogar. La mayoría estamos de 8 a 10 horas diarias desempeñando nuestras labores, volviéndose en uno de los ambientes más importantes dentro de nuestra cotidianidad.

 

Un día típico de trabajo, por su naturaleza propia, viene cargado de retos, proyectos, reuniones y relaciones interpersonales. Cambios inesperados, roces entre integrantes, la presión por cumplir con los objetivos planteados, entre muchas otras emociones intensas propias de grupos de trabajo, logran fácilmente que el ambiente a lo largo del tiempo se torne cuesta arriba, convirtiéndolo en stress laboral.

 

El estrés se entiende como“una reacción innata del organismo frente a una situación de desequilibrio entre las demandas y los recursos con los que cuenta una persona para hacer frente a dichas demandas”.

 

Cuando el cuerpo y la mente sienten la sobrecarga, comienzan a colapsar de manera gradual. Uno de los síntomas más comunes son: dolor de cabeza, tensión muscular, insomnio, mareo, mala digestión, agotamiento y preocupación, entre muchas otras.

 

¿Cómo podemos hacer llevadero y gratificante aquellas tareas que diariamente debemos realizar y no afectar de manera negativa nuestra salud mental y física?

 

Uno de los métodos para retomar el equilibrio y serenar nuestro cuerpo y mente ante cualquier situación es el mindfulness. Se trata de ejercitar constantemente la atención, permitiéndonos desarrollar el autoconocimiento, auto observación y autorregulación, brindándonos herramientas increíbles para lograr minimizar las reacciones automáticas producto del estrés.

 

Algunos pasos para mejorar el ambiente laboral, siendo consciente del momento presente son los siguientes:

 

-Ante cualquier situación o circunstancia que altere nuestro ritmo cardíaco, reconectar con nuestra respiración. Concentrémonos en  respirar suavemente, recordando inhalar, retener y exhalar contando hasta cuatro en cada intervalo. Repitamos hasta 10 respiraciones continuas. Comencemos por hacernos cargo de lo más profundo de nosotros: nuestra respiración.

 

– No predisponernos ante la llamada a una reunión. Recordemos siempre mantenernos en el ahora. No estamos al tanto de conocer cómo transcurrirá la reunión hasta justo después de terminarla.

 

– Aprovechemos los pequeños momentos libres para practicar el aquí y el ahora. Concientizar con nuestra postura ante la computadora. Mantener todos los sentidos alerta durante nuestra hora de almuerzo.

 

– Evitemos realizar juicios hacia las personas con quienes trabajamos. Consigamos conectarnos con empatía y humildad.

 

– Practiquemos minimizar los sucesos del pasado y las suposiciones futuras. Suelen ser el detonante más común ante el estrés.

 

– Reducir elementos de distracción que nos ayudan a alejarnos del momento presente (celular, redes sociales, circunstancias externas al trabajo).

 

– Agradecer la oportunidad de poder pertenecer a un equipo de trabajo, y más aún poder realizar aquello que nos apasiona.

 

– Reconozcamos nuestras virtudes y debilidades.

 

El buen conocimiento y práctica del mindfulness hará que las horas de trabajo se vuelvan una experiencia de constante aprendizaje y autoconocimiento. Lograremos entendernos, detenernos y hacer pausas. Responderemos de manera más asertiva antes las circunstancias diarias en nuestro trabajo. Desarrollaremos un alto nivel de consciencia, alejándonos de los picos de estrés.

Ya de camino a casa, seamos conscientes de nuestro retorno, alejemos nuestros pensamientos laborales y dispongámonos a estar plenamente presentes junto a nuestros seres queridos.

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