La respiración, tu mejor amiga.

Hoy en día la sociedad está en busca de esa llamada felicidad espiritual. Es algo que personalmente me alegra y disfruto al ver lo ingeniosos o muy simples que podemos ser a la hora de querer sentir un momento de paz. Actividades como el yoga, el reiki, el baile, la lectura, la cocina, el deporte, la costura, la música o la meditación, entre muchas otras, logran desconectarnos de los problemas, o como me gusta más bien llamarlos: las circunstancias.

 

¿Te has preguntado qué tienen en común todas esas actividades que logran calmar la mente, alejar las preocupaciones y llenar de fortaleza el alma? Pues, la respiración. Es increíble ver cómo la mayoría del tiempo nuestra respiración pasa desapercibida, cuando es algo tan contundente que nos acompaña segundo a segundo desde el día que nacemos. Tomar conciencia de nuestra respiración puede ser una herramienta que nos aporte bienestar.

 

Al igual que la mente, el cuerpo o las matemáticas, la respiración hay que estudiarla, trabajarla y constantemente ejercitarla para poder lograr mejores resultados. Se trata de entender que la respiración no es únicamente eso que nos da vida a través de la inhalación y la exhalación, sino que puede ser nuestro puente al bienestar, la sanación y el momento presente.

 

La respiración es todo lo que quieres que sea. Puede ser tu adrenalina o tu calma. Si llegamos a comprender su importancia, entenderemos que no es más que nuestra compañera
incondicional para los desamores, es la herramienta ideal para organizar tus ideas, quien nos llena de vida luego de correr un maratón, la que nos sigue empujando a bailar en una fiesta y
seguir de pie. La respiración conoce muy bien cómo late tu corazón durante una ponencia a diferencia de en tu primer beso. Es la que nos abraza y ayuda a afrontar los dolores de los años,
la que creará el llanto más especial de tus hijos y sí, el adiós inevitable que sé que podrás llevar acompañado de la respiración. Es tu psicólogo personal, es tu fiestero de vida, es tu mentor, es tu spa, es tu sanador.

 

Lograr ser consciente de ella es hacer crecer tu alma, tu mente, tu cuerpo y tu espíritu, haciendo inevitable la transformación en tu vida.

 

Por eso te invito a tomar conciencia de tu respiración y dedicar unos minutos cada día a sentirla, a observarla, a reconocer la importancia que tiene. Entregarte a ella durante unos
minutos al día, sin duda, aportará calma a tu mente y a tu cuerpo. Tu respiración puede ser tu puente directo al momento presente. Y es allí, donde realmente transcurre la vida.

 

Conéctate contigo y con el momento presente mientras inhalas y exhalas y vive así el privilegio de tener conciencia de cada momento de tu vida.

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